
Para comenzar un año nuevo, primero hay que cerrar el anterior
Siempre he creído que no se puede empezar un nuevo año con el corazón lleno si antes no hacemos una pausa para mirar atrás. No para quedarnos ahí, sino para cerrar con gratitud.Desde hace varios años, en mi familia tenemos una tradición muy sencilla que hacemos cada 31 de diciembre. Preparamos una hoja de actividad y, juntos, nos sentamos a escribir tres cosas muy claras:
- ¿Qué fue lo que más nos gustó del año que termina?
- ¿Qué sentimos que podemos mejorar?
- ¿Qué queremos lograr en el año que comienza?
No es un ejercicio de perfección. Es un ejercicio de honestidad. De mirarnos con amor, reconocer lo vivido y darle un cierre consciente a cada capítulo. (Descarga la hoja de actividad AQUI)
Este año, al hacer ese ejercicio, mi corazón se llenó de gratitud. Cuando uno se detiene a escribir, se da cuenta de cuántas cosas hermosas ocurrieron… incluso aquellas que en el día a día pasaron rápido.
Doy gracias por tanto:
Por haber recibido el Premio Letra Firme, un reconocimiento que me recordó que vale la pena seguir creando con verdad.
Por haber inaugurado Martes Con Marta, mi transmisión en vivo por Instagram, martes a las 6:30am centro. Es para mi una cita donde me reuno con ustedes a compartir.
Por haber tenido el honor de abrir el concierto de Gusi, una experiencia que guardo con mucha alegría.
Por ver cómo Las Chicas del Can grabaron mi canción “Un Padre Fenomenal”, fruto de años de trabajo, visión y constancia.
Por la invitación a Despierta América, un espacio tan querido que me permitió compartir desde el corazón.
Por el CITA CONMIGO CONCERT & EXPO un evento mágico donde no sólo compartimos música sino empoderamos a emprendedoras presentándolas con nuevos clientes. El concierto fué un lleno total en el que los sentimientos inundaron el Mocking Bird Theater aquí en Nasvhille.
Y por haber alcanzado 1.6 billones de vistas a videos con mi música en TikTok, una cifra que no representa números, sino personas, historias y emociones conectadas.
Pero más allá de los logros visibles, agradezco lo invisible: la salud, la familia, las conversaciones sinceras, los aprendizajes, la paciencia, los momentos sencillos que sostienen la vida.
Cerrar el año no significa juzgarlo con dureza. Significa honrarlo. Agradecer lo que fue, aprender de lo que dolió y soltar lo que ya cumplió su propósito.
Solo así, con el corazón en paz, podemos abrir la puerta a un nuevo año.
No desde la prisa, sino desde la claridad.
No desde la exigencia, sino desde la esperanza.
Te invito a hacer este ejercicio. Tómate un momento, escribe, agradece, sueña.
Porque cuando cerramos bien un año, el que viene no empieza vacío… empieza lleno de intención.
Que el nuevo año nos encuentre presentes, agradecidos y con el corazón listo para todo lo bueno que está por venir.
